I have an exciting new development in the life of our parish to share with you.
While most of a young man’s priestly formation takes place in the context of the seminary, at times seminarians spend a summer or even an entire academic year in the context of a parish to grow in pastoral skills and experience.
Archbishop Coakley has asked our parish to host a seminarian for a pastoral year beginning this month and ending in May 2027.
The seminarian’s name is Malachi Rivera. He is 21 years old and this is his first year as a seminarian. Malachi comes from St. Teresa of Avila in Harrah, OK.
He will be taking some classes which will be his primary responsibility for this year. Once we figure out his course schedule and workload, Malachi will be able to involve himself in the life of our parish and its many good works.
The fact that the archbishop would choose our parish for Malachi’s pastoral year assignment is a sign of the vibrancy and fruitfulness of our community – it is a testament to your faith and discipleship. I personally think this is a wonderful place for a seminarian to learn and to grow.
Join me in praying for Malachi as we prepare to welcome him on August 11. I hope that you will hear from him soon in this column.
Father Jerome
Tengo una novedad emocionante sobre la vida de nuestra parroquia que quiero compartir con ustedes.
Si bien la mayor parte de la formación sacerdotal de un joven tiene lugar en el seminario, a veces los seminaristas pasan un verano o incluso un año académico completo en una parroquia para desarrollar sus habilidades y adquirir experiencia pastoral.
El arzobispo Coakley ha pedido a nuestra parroquia que acoja a un seminarista para un año pastoral que comenzará este mes y concluirá en mayo de 2027.
El seminarista se llama Malachi Rivera. Tiene 21 años y este es su primer año en el seminario. Malachi proviene de la parroquia de Santa Teresa de Ávila en Harrah, Oklahoma.
Asistirá a clases, lo cual constituirá su responsabilidad principal durante este año. Una vez que definamos su horario de estudios y su carga académica, Malachi podrá integrarse en la vida de nuestra parroquia y participar en sus numerosas y valiosas obras.
El hecho de que el arzobispo haya elegido nuestra parroquia para la asignación del año pastoral de Malachi es una señal de la vitalidad y fecundidad de nuestra comunidad; es un testimonio de su fe y de su discipulado. Personalmente, creo que este es un lugar maravilloso para que un seminarista aprenda y crezca.
Acompáñenme a orar por Malachi mientras nos preparamos para recibirlo el 11 de agosto. Espero que pronto tengan noticias suyas a través de esta columna.
Padre Jerónimo